El pasado lunes 18 se abrió un debate
sobre si son mejores los libros o las películas.
Salieron argumentos como que a los niños les entretienen más las
películas porque son cortas, en movimiento y no tienen que hacer mucho esfuerzo
para entenderlas. Con esto estoy a favor pues los niños y niños en primaria son
puro movimiento y necesitan estar constantemente haciendo cosas, es decir estar
entretenidos con algo y que no ocupe mucho tiempo cada actividad pues acaban aburriéndose
fácilmente. También hay niños que les entretiene mucho leer pues utilizan su
imaginación y por lo tanto su mente está entretenida, en movimiento.
Sin embargo, salieron otras opiniones con
las que se decía que deberíamos de introducir a nuestros alumnos y alumnas
libros más complejos, es decir proporcionarles libros que no les llame
demasiado la atención pero que luego al leer les apasione y de esta forma hacer
que la lectura les guste más y tengan más variedad donde elegir no solo adaptándose
a su edad.
Con estos dos argumentos estoy a favor y
a la vez en contra. En primer lugar, está bien que los niños y niñas vean películas,
pero esto lo pueden hacer en cualquier sitio pues la mayoría va a menudo al
cine, ven películas en casa con su familia, con sus amigos… Y con esto acaban
viendo las películas como algo que pertenece al ocio y lo que queremos buscar
es que vean esto también en los libros, pueden verlo de la manera que se expone
en la opinión anterior, incitándoles a hacerlo de manera obligatoria, sin embargo,
no estoy del todo a favor con esto pues si se obliga a hacer algo los niños
acaban por no hacerlo o hacerlo sin ganas y aunque es cierto que es
imprescindible que los niños lean durante la escolarización podríamos buscar
otras alternativas.
Aún no soy docente por lo que no sabría
bien cómo hacerlo, pero puedo trasmitir mi experiencia personal. El libro que
mi incitó a la lectura cuando era pequeña fue el de “Aladin”.
Lo leí cuando ya había visto la película
y aunque la película no me gustara mucho el libro me apasionó. Tenía las mismas
ilustraciones que en la película solo le añadían texto, al ver esto podemos
creer que no le va a aportar nada al niño o niña pues no va a imaginar, solo
leerá. Ocurrió todo lo contrario, al ver la película supuse que el libro me iba
a gustar y por lo tanto lo cogí con más ganas, además de leerlo subrayaba las
partes que más me gustaban y las volvía a leer por lo que me ayudó bastante en
mi ámbito de lectura.

He de decir que actualmente me sigue
ocurriendo, veo la película o la serie y como me ha gustado sé que el libro
también lo hará y por ello lo leo con más ímpetu.
En conclusión, no debemos obligar a que
los niños y niñas lean desde temprana edad cosas que ni ellos mismos entiende,
debemos de tener sumo cuidado y captar su atención para no perder a futuros
lectores.
Realizado por Raquel Segovia Ibáñez

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