lunes, 4 de abril de 2016

¿SON CONSERVADORES LOS CUENTOS POPULARES?. "La vida de Manolo"

Había una vez un pueblecito a las afueras de la ciudad, este lugar era muy pequeño y todos los habitantes se conocían entre ellos. Los que vivían allí, la mayor parte se dedicaban a la agricultura y a la ganadería.
Habitaba un hombre llamado Manolo, tenía 80 años y la mayor parte de su vida la había dedicado a trabajar, no había tenido tiempo para nada ni para nadie más por lo que con su edad se sentía solo.
Le habían ofrecido millones de veces casarse con mujeres del pueblo, pero él afirmaba que sólo se casaría por amor, ese amor nunca llegaba. No quería ver la televisión porque siempre salían escenas de amor y evitaba hablar con mujeres, era un hombre que odiaba todo lo que tenía que ver con el amor y el sexo opuesto.
Un día como otro cualquiera, Manolo se vistió para ir al campo para trabajar en su huerto y cuidar a sus animales.
A mitad de camino vio a una mujer que estaba al lado de la carretera andando bajo la lluvia. Manolo no estaba acostumbrado a hablar con mujeres por lo que no sabía si parar a hablar con ella o seguir adelante. Manolo era un hombre bueno y honrado por lo que paró el coche y gritó a la mujer con su acento campestre.
La mujer se asustó y murmuró - “No necesito que nadie me salve y menos un hombre”-. Manolo un tanto enfadado gruñó e intentó convencerla para que montara en el coche.   
Cuando entró la mujer se quitó la capucha y dejó ver su pelo rubio dorado, Manolo quedó anonadado con su belleza. De forma tímida le preguntó qué hacía andando por la carretera mientras llovía.
Ella tristemente le dijo que había abandonado a su marido porque no era feliz, nunca le había amado, se casó con él por conveniencia familiar.
Hablaron durante el trayecto a casa de Manolo. Se llamaba Joaquina, tenía 78 años y había vivido durante toda su vida en la gran ciudad, era una mujer que lo tenía todo, pero a pesar de ello no era feliz.
Manolo se compadeció de ella y le ofreció su casa para pasar la noche. Se sentaron frente la chimenea y charlaron sin parar hasta el amanecer. Sin darse cuenta vieron que eran el uno para el otro, tenían muchas cosas en común.
Pasaban los días y aún seguían viviendo juntos, se habían acostumbrado a tenerse el uno al otro y ya no podían vivir separados, se amaban a pesar de creer que no encontrarían a nadie ya con la edad.

El amor está donde y cuando menos te lo esperas.




Realizado por Raquel Segovia Ibáñez

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