Este álbum ilustrado ya lo había visto
con anterioridad y me pareció muy emotivo y por ello he querido comentarlo esta
vez.
Lo primero que me llamó la atención del
libro fueron sus sencillas ilustraciones, pues en mi opinión cuanto más
sencillas son las cosas más les llama la atención a los niños y niñas. Y por
ello creo que este tipo de ilustración ha sido muy buena idea para representar
algo tan complejo como la muerte.
En el cuento se ve cómo la niña la cual
estaba llena de curiosidades que eran resueltas por el hombre que se sentaba en
el sillón. Nunca se nombraba a aquel hombre y esto es algo que puede ayudar a
los niños pues no fijas directamente el fallecimiento de alguien familiar como
puede ser un padre, un abuelo, un tío… simplemente el cuento deja que el niño o
la niña imagine lo que quiera y así pueda empatizar con la protagonista del
cuento.
El momento en el que la niña mete el
corazón en una botella lo veo como algo parecido al trauma que soporta una
persona tras perder a alguien, momento en el que se encierra en sí mismo y
cambia de carácter, hasta que como bien aparece en el cuento alguien le ayuda a
sacar el corazón de la botella y consigue volver a ser la niña curiosa.
Con esto podremos hacer ver a los niños y
niñas que hay momentos en los que ocurrirá esto y que tendrán que “meter su
corazón en una botella” pero que con el tiempo y con la ayuda necesaria esto
cesa y seguirán siendo los mismo sin olvidar a la persona que ya no está (la
niña lo demuestra sentándose en el sillón).
En mi opinión creo que sí se podría
introducir este tipo de literatura en primaria si se hace de estas formas tan
sutiles. pues deben de conocer a qué se enfrentan en la vida.
Realizado por Raquel Segovia Ibáñez
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