Pienso que el acoso escolar se ha
dado en todas las épocas, quizá ahora gracias a que se ha tomado conciencia se
ven más casos, puesto que, hay nuevos mecanismos para detectarlos, se han
incrementado las denuncias… Lo que no puede seguir ocurriendo es que los
profesores, cuidadores y directores estén a por uvas con respecto a lo que pasa
en sus clases o en el colegio. Los profesores cumplen muchas funciones, entre
ellas está tener conciencia de todo lo que pasa con sus alumnos. Deben tener
interés sobre cómo y por qué un alumno se encuentra bien o mal, no puede
limitarse a entrar por la puerta, dar clase e irse. Si todos los profesores
llevaran a cabo esta función habría muchos casos de bullying a los que se
hubiera podido poner remedio, se hubieran podido prevenir muchas consecuencias.
Para mí, este es el principal fallo por parte del personal docente, junto con
otro igual de grave. No se puede achacar cualquier comportamiento a que “son
cosas de niños”. Para eso está el profesor, que es el adulto y la persona
cualificada, para saber distinguir entre lo que es algo de niños y lo que no lo
es, para saber diferenciar entre lo que es una pelea puntual o un hecho que se
repite teniendo consecuencias negativas para el niño acosado.
Es evidente que cuando el niño
está en la escuela la obligación de preservar su bienestar es del personal del
centro. Los profesores se deben involucrar por igual con cada uno de sus
alumnos y si esto no es así, pienso que es por la falta de vocación de los
profesores. Hay docentes que tal y como entienden la enseñanza y de la manera
que la llevan a cabo sería mejor que se dedicaran a otra profesión, porque de
la falta de vocación deriva la falta de implicación, y cuando una persona no se
implica con su trabajo puede hacer más mal que bien, y más en este caso, que se
trata de educar.
Una de las medidas que se puede
llevar a cabo por parte de los docentes es introducir libros de lectura sobre
este tema. Además de incentivar la lectura que, como he dejado escrito en otra
entrada es más que necesario desde edades tempranas, es una buena herramienta
de prevención, ya que, se conciencian sobre el problema real que es.
Yasmin Liaño
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